viernes, 30 de octubre de 2009

¿Dónde está la belleza?


De vez en cuando, me apetece oír belleza. Entonces busco en Youtube "Pachelbel's Canon" y me concentro sólo en la melodía. Es sorprendente sentir cómo me llena tanto.
Hasta ahora no había escuchado música clásica. De hecho, no tengo ni idea de música clásica. Pero encuentro la armonía tan bonita...
La historia que me llevó hasta ella me sorprende aún más. Vino en un correo electrónico, formato power point. La escribiría, pero tengo sueño y estoy cansada, así que la copio de El País:

Viernes, 12 de enero de 2007. Hora punta en una estación de metro en la ciudad de Washington. Un músico toca el violín vestido con vaqueros, una camiseta y una gorra de béisbol. El instrumento es nada menos que un Stradivarius de 1713. El violinista toca piezas maestras incontestables durante 43 minutos. Es Joshua Bell, uno de los mejores intérpretes del mundo. Tres días antes había llenado el Boston Symphony Hall, a 100 euros la butaca. No había caído en desgracia, sino que estaba protagonizando un experimento recogido por el diario The Washington Post: comprobar si la gente está preparada para reconocer la belleza.
A los 43 minutos habían pasado ante él 1.070 personas. Sólo 27 le dieron dinero, la mayoría sin pararse. En total, ganó 32 dólares. No hubo corrillos y nadie le reconoció.
"Era una sensación extraña, la gente me estaba... ignorando". El virtuoso asegura que habitualmente le molesta que la gente tosa en sus recitales, o que suene un teléfono móvil; sin embargo, en la estación de metro se sentía "extrañamente agradecido" cuando alguien le tiraba a la funda del violín unos centavos.


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