jueves, 2 de septiembre de 2010

Según la RAE, un tímido es un “temeroso, medroso, encogido y corto de ánimo.”



No me gusta esa definición.

martes, 24 de agosto de 2010



Puta mierda. He cerrado la puerta del coche con mi dedo en medio. La uña ha cogido un tono morado: al menos es un morado bonito, como ese esmalte que un día quise comprar.

Encima, a mi madre no se le ocurre otra cosa que decir "a ver si te has machacado las falanges..." Casi me da un desmayo.

El dolor duele, pero es soportable. Lo peor es la sensación de culpabilidad por haberme hecho daño a mí misma. Cuando un dolor duele, lo más fácil es aferrarse a que la culpa sea de alguien. Decir en silencio "puto cabrón, ojalá te mueras", elimina de algún modo una difícil responsabilidad.

Ser la víctima es siempre mejor que ser el culpable.

lunes, 23 de agosto de 2010

IMAGINA: que de repente todas las máquinas del mundo se paralizasen. Que la electricidad se fuese al carajo.

¿Qué pasaría con la sociedad humana? RESPUESTA ABAJO

Que conste que no deseo que eso ocurra, y que no voy en plan ecologista utópica. Simplemente me preguntaba hasta qué punto hemos llegado a depender de lo material: del plástico, del metal, de las extrañas redes que hacen que yo pueda escribir esto aquí. Y no sólo me refiero a estos cacharros modernos, sino a todo lo material que no es esencial para sobrevivir.


Supongo que: se armaría un follón enoooooooorme, pero sobreviviríamos. Pronto algún listillo encontraría la manera de que los aparatos volviesen a funcionar, y si no, se inventaría otro sistema de máquinas que nos resolviesen la vida


Pero,¿ de verdad hacen eso las máquinas?

sábado, 21 de agosto de 2010

La dramática comida de coco


«En ocasiones —decía Marcos, con aire un tanto fúnebre— me siento diferente y como aislado de los demás.
«»A veces —continuó— siento como necesidad de abandonar el grupo en el que estoy, porque me siento incómodo. Trato de ser sociable, pero se me hace insufrible, no sé por qué. Creo que no sé disfrutar de la vida.
«»No sé como lo hago, pero enseguida pierdo las amistades y sufro pensando en ello. Lo pienso una y otra vez, le doy vueltas y más vueltas, trato de vencer mi timidez, pero no me sale, meto la pata, siento una vergüenza terrible y pierdo las oportunidades, me quedo paralizado.
«»Pienso que no voy a saber comportarme, noto que me preocupa demasiado lo que piensen de mí. Creo que de tanto pensar en eso, luego me falta naturalidad. Tengo la sensación de que todo el mundo me estará mirando y que se ríen interiormente de mí; y supongo que no debe ser así, pero lo pienso. Intento pasar desapercibido, pero soy tan tímido que precisamente por eso al final acaban fijándose en mí.
«»Veo que otros se desenvuelven con gran soltura, caen bien a todo el mundo, dicen cualquier tontería y a todos les hace gracia, y les tengo envidia. Las cosas que se me ocurren a mí no tienen gracia.
«»Siento una infinita tristeza ¿Cuál es la causa de que yo sea así? ¿Por dónde empezar? Yo —concluía— no quiero ser así.»


jueves, 12 de agosto de 2010


Laura jamás había creído en las conversaciones superfluas, de esas que suelen tener los conocidos cuando se encuentran en medio del centro comercial, por ejemplo:
- Mira, tú por aquí…¿qué tal?
- Haciendo unas comprillas, que mi hija quería ropa para empezar el colegio y claro, los padres estamos para eso, para ir con los hijos…
- Y que lo digas. Yo a mi niño lo he dejado con su padre…
- ¿y el padre qué, trabajando ahora?
- No… ahora con la crisis está en paro, pero bueno, vamos tirando…

Y ahora empezarán a hablar un poco de la crisis, y acabarán diciendo: “bueno, vamos a seguir comprando, a ver si nos vemos un día de estos…”

Odiaba ese tipo de encuentro vulgar, del mismo modo que detestaba las charlitas meteorológicas (sabemos de sobra que hace calor, no hace falta repetirlo una y otra vez) y sobre todo, no soportaba las conversaciones de adultos catastrofistas que piensan que el mundo cada vez va peor, que los jóvenes de hoy en día no sirven para nada, y que antes todo era mejor.

Laura siempre había pensado que estas conversaciones eran vacías, insustanciales, ridículas y, sobre todo, falsas. Porque la chica era una observadora voraz, y entre la mucha charla superflua que oía a su alrededor, siempre encontraba caras de completo desinterés. Y el desinterés, según ella, era el peor enemigo: porque Laura creía en la pasión por todo lo que hacía (o se hace con pasión o no se hace) como único modo de vida.

De este modo, como en las conversaciones superfluas nunca había hallado pasión, dejó de mantenerlas. Mejor dicho, no mantuvo ninguna. Y de este modo, cumplió diecisiete años sumida en un silencio atronador. No aprendió a hablar.

Siempre fue defendiéndose de este modo, sin darse cuenta de que la gente rehuía de ella porque ella rehuía de la gente. Pero llegó el verano de 2010, y fue entonces cuando se descubrió completamente sola, más sola que nunca antes había estado. Esto es porque ya me estoy haciendo mayor, pensó. En efecto, la compañía de sus padres ya no le bastaba para sobrevivir.

Y, mirando a su alrededor, se vio por fin como una completa estúpida. Una completa idealista estúpida y solitaria. Una futura idealista estúpida solitaria solterona y vieja y desencantada de la vida. Una vida llena de largos veranos vacíos como el que ahora estaba viviendo.

Pensó que las conversaciones sobre cosas importantes, como las que ansiaba con todas sus fuerzas, no llegarían sin pasar antes por conversaciones superfluas. Y pensó que quizá las conversaciones superfluas no fuesen tan horribles, que incluso podrían llegar a ser marvillosas.
Contar tus desgracias y alegrías, entrar en contacto con la gente, decir tonterías y reírte de ellas... Oh, qué maravilla.

martes, 22 de junio de 2010

Ea, pues ya se acabó todo. 1º de Bachillerato terminado, y un largo verano por delante. Si alguna vez dije que soy un poco diferente a mis compañeros, esto lo confirma: mientras todos están felices, a mí me ha entrado una gran sensación de tristeza y vacío. Casi lloro. Ya no voy a tener más clase de literatura.

¿Qué voy a hacer sin las clases de literatura?

domingo, 13 de junio de 2010

Proyectos de verano

¿Por qué lo hiciste, tonta? No se juega con las ilusiones, y menos cuando sueñas con algo necesario pero inalcanzable, ¿sabes?

"...Te irás a Inglaterra, o al pueblo de al lado, da igual, pero sola. Lograrás espabilarte, conocerte a ti misma, aclarar tus ideas. Será como una terapia de choque, donde tendrás que hablar a la fuerza. Conocerás gente, apuntarás algunos nombres en tu lista de contactos casi vacía, y dejarás de ir con tus padres a la playa: te harás mayor..."

¡MENTIRA, todo era mentira! Ahora sales con que es caro, que no quieres pedir tanto dinero a tus padres. Pero sé que también hay algo de miedo a equivocarte. Y eso no está bien. No debes tener miedo, Laura.

Ahora una cae una gotita salada entre la K y la L, y ya me duelen mis ojitos de llorar por nada.

No... en realidad, sí que lloro con causas: lloro por estar completamente sola, porque me da envidia mirar el Tuenti de los demás y ver cuánto se divierten, por vivir en este pueblucho de catetos incultos donde no hay nada que permita mis proyectos para el verano (ni gimnasio, ni clases de teatro, ni psicólogo, ni clases de alemán o de italiano, ni gente nueva...).

Voy a llorar otro poquito por todas esas ilusiones arrancadas como los pelos de las axilas.

Luego iré a dar un paseo en bici y pensaré en todos los viajes que haré este verano.


Pensaré en los muchos libros que voy a leer.

domingo, 30 de mayo de 2010

Terapia asertiva:
Algunos sujetos presentan dificultad por manifestar sus sentimientos, bien por timidez, prevención o complejo de inferioridad. Ello puede constituir en determinados casos, un grave perjuicio para su vida de relación social y el desarrollo evolutivo de su personalidad. A fin de modificar su actitud de forma adecuada se utiliza la terapia asertiva, que consiste en estimular al sujeto a que manifieste verbalmente sus emociones y sentimientos con toda libertad.
La modalidad más frecuentemente empleada es la del ensayo de conducta o psicodrama, en la que el sujeto practica la actuación a desarrollar en diversas circunstancias. Posteriormente se fija determinados objetivos asertivos, vigilando su actuación diaria y evaluándola. Sus pequeños triunfos constituyen refuerzos que van consolidando poco a poco su actitud.


- Si es esto lo que necesito, si parece escrito para mí, sólo para mí...
- Vuelve a pedírselo a tu madre

miércoles, 26 de mayo de 2010

Qué fácil es perderlo todo en un segundo, oye. Si mi madre me leyese (cosa que nunca va a pasar) diría, arrugando el morro -ya me la imagino-y mirándome con cara de qué-está diciendo-esta, "Anda, hija, qué cosas dices, si tú eres perfecta y tienes de todo... si no te falta de nada..."

"Sí, mamá, sí que necesito muchas cosas. Yo quiero ser mucho más. Ahora no soy nada, mamá. Te he pedido ayuda a gritos y no me has oído, ¿o es que creías que lo del psicólogo era un capricho...? Sí, claro que lo pensabas.

Yo tenía una firme intención de cambiar, de lograr hacerme un hueco en la sociedad. Como ocultaste el tema de la terapia, pensé en otra opción, ya sabes que soy una chica con recursos. Creí que irme al extranjero este verano me vendría bien, al menos allí tendría que hablar a la fuerza. Lo deseaba con toda mi alma..."

No sé si será la astenia primaveral, que a mí me ataca de lleno, una equivocación en la clase de baile que me ha hecho enrojecer, o los altos presupuestos de los cursos de inglés en el extranjero. Creo que las tres cosas, más el sueño acumulado, han hecho caer bruscamente la torre de ilusiones que había construido desde hace unas semanas.

Ahora tendré que volver a construirla.

viernes, 7 de mayo de 2010

¡Ay mare!

(De nuevo con voz muy dramática y suplicante)
YO.- Ayy mare, con lo guapa que estaba ayé tu niña con zu traje de gitana, que ya é una mushasha... Y nadie la disho nunca ná, ni una miraíta, ni pedirle un pazeíto... ¡na! ¡Zola como la una! ¡Ay mare, que z´acerca el verano y tu niña está mu zola...! ¡Que lo único, lo único que quiere es tené amigo y dejá de salí con ustede, que ya con dieciciete no le apetece ir a la feria con papá y mamá...!¡Pero nadie l´a llamao, ¡con lo guapízima que estaba vestía de gitana!!

27420 oportunidades

Ayer se me escaparon dos. Hoy, otras tantas. Haciendo un cálculo aproximado, diría que cada semana pierdo una media de 21. Y cada mes, 105. Al año, 1260, lo que se traduce en unas 27420 oportunidades perdidas a lo largo de mi vida, esa con la que no sé qué hacer.

Supongo que debo de tener una ranura por la que se me salen, y evidentemente esta ranura está muy relacionada con my shyness, que no es nada nice.

(Con voz dramática, suplicante y a gritos) ¡¿Qué hago pa cozé este boquetito que tanto me hace zufrí?!¿Cómo podría yo cambiá eza parte de mí? !Ay madre, que zi zupiera tú lo zolita que tá tu niña, ya la habría llevao a un pzicólogo que la arreglaze...!

viernes, 30 de abril de 2010

Hipocresía

- Tú sabes que yo a ti te aprecio, Laura.
En mi cara, una sonrisa forzada. Dentro, una voz que responde "pues yo a ti no, yo te odio".

Si la sonrisa forzada no hubiese aparecido nunca, el "yo te aprecio" tampoco lo habría hecho. Y ahora podría decirle lo que pienso realmente, pero ya es tarde para cambiar. Ahora tengo miedo, porque a pesar de todo no quiero defraudarle.

¡Pero qué hipócrita soy!

Claro que si pudiera decir lo que pienso no lo sería.

Moraleja: la timidez, además de causarte la soledad, te convierte en hipócrita.

¡No sean tímidos!

jueves, 29 de abril de 2010

Vocaciones de temporada

En mi agenda pone algo así:

"MI DECISIÓN VOCACIONAL:


- Octubre:____

- Noviembre:_____

- etcétera:_____"



¿Qué significa eso?¿Que es normal que cada mes me guste una cosa diferente?

A pesar de que a mí misma me suene absurdo (por eso de que se elige una carrera y no doce) mi yo interno coincide con los autores de la agenda. Más paradojas de la vida. Y es que cambio de vocación cada temporada, como de zapatos:


Hace un año quise ser traductora. Lo decidí en París, enamorada de la erre francesa, en una plaza abarrotada en la que hablaron a la vez un guapísimo chico italiano, una inglesa y muchos franceses. No entendí nada, pero en ese preciso instante decidí que dedicaría mi vida a hablar como ellos. Luego informé oficialmente que estudiaría Traducción e Interpretación y que por eso me pasaba al bachillerato de Humanidades.

Llegó el verano, y me apunté a una academia de inglés (porque tenía que prepararme para ser traductora). Un día, cuando volvía de clase en autobús, me dio por pensar, no recuerdo por qué motivo, ¿y si estudiase periodismo? De repente lo vi todo claro. Ya me imaginaba escribiendo para un periódico, buscando noticias o haciendo entrevistas. Fui periodista en los 20 minutos del camino; cuando llegué enchufé el ordenador y me llevé un brusco golpe: "Pero Laura, hija mía, ¿cómo vas a estudiar tú periodismo, si te da vergüenza defender tus opiniones hasta en casa? ¡Y con lo difícil que está la cosa!"

Tras otro periodo de confusión, en Navidades me compré el libro "El mundo de Sofía", y tuve claro entonces que no podría dedicarme a otra cosa que no fuese la Filosofía. Como si no hubiese nada más en el mundo, me puse a buscar información, y cuanto más leía, más me apasionaba. A pesar de odiar a mi profesor de esta asignatura, ya lo había decidido. Sería profesora, una buena profesora.

Luego llegó el Proyecto Integrado de este curso, y con él, mi decisión vocacional de esta temporada. Se trataba de sacar adelante la revista de mi instituto. Recordando aquella tarde de autobús, me presenté como ilusionada (y única) candidata para redactora jefa. Y saqué el primer número, con dos artículos, maquetación y organización sobre mis espaldas. Casi todos me felicitaron, y algunos me preguntaron: "tú vas a estudiar periodismo, ¿no?"
Ahora aquí estoy, con mis zapatillas rosa de primavera, volviendo a querer ser periodista. Y también un poco filósofa, y traductora.

sábado, 17 de abril de 2010

Cambio. Primer paso: ser consciente

-¡A comer! ¡venga, hija, que va a llegar tu padre!
Aunque mi madre no esté y sea yo el ama de casa en estos momentos, mi abuela y mi tía controlan los asuntos importantes, "porque la pobre Laura es tan pusilánime e indecisa..."
A pesar de que ya tengo un pescado a las finas hierbas y una ensalada preparados, mi abuela trae su ración de puchero que (otra vez) se impone, dejando a mi comida ser el simple segundo plato.

Así sucede siempre en la vida de la jovencita que escribe, que acaba de cumplir los 17 sin haber salido de fiesta, algo que, por otra parte, necesita mucho. Por todo ello, ha decidido que son necesarias unas urgentes modificaciones en su ser, a saber: perder la timidez, hacer amigos y convertirse en una persona normal e incluida en la sociedad. Para ello serán necesarios:
-un buen psicólogo
-una gran fuerza de voluntad
- muchíiisima asertividad
-unas clases de teatro

Un test de una revista de psicología me califica como NEOAPORÉTICA (¿?): "Para enfrentarte a tus deseos de cambio, te encaras con tus contradicciones. Trata de mantenerte firme. "

De acuerdo. Firme. Sí, sí, claro, firme.

miércoles, 27 de enero de 2010

Panda de incompetentes

Hoy he pasado uno de los días más aburridos de mi vida. No ha ocurrido nada fuera de lo común: este es el problema, que todos los miércoles son aburridos. Dos horas con el profesor de Clásicas -flojo como él solo- y una con la loca de Historia; el incompetente de Filosofía; el pobrecillo e inocente de Ciencias; y la prepotente de Inglés.
Pensaréis: "claro, esta chica está harta del instituto, como la mayoría" ¡Gran error el vuestro! Yo adoro el instituto, me gusta aprender y se me da genial estudiar. Lo que pasa es que hoy no he tenido clase de Literatura, que es la única que me entretiene. La mayoría del resto de asignaturas me las aprendo de manera autodidacta. ¿Cómo puede haber tantos profesores incompetentes?¿Por qué no se supervisa su trabajo?¿es que me han tocado a mí los más vagos (5 de 11)?
Luego, se quejan del fracaso escolar. Por supuesto que no los culpo a ellos porque quien quiere aprobar, aprueba, pero ¿nadie va a denunciar el fracaso de muchos profesores que están cobrando por no hacer nada?
En fin, voy a autoexplicarme (y estudiarme)la Primera Guerra Mundial.

viernes, 15 de enero de 2010

Año nuevo, yo nueva

Volviendo a estrenar año, toca cumplir propósitos. Ya he empezado la dieta sin dulces y me estoy esforzando en hacer deporte. Esos propósitos son fáciles, queridos lectores, los que más me van a costar son otros: perder la maldita timidez crónica, realizarme una operación de reducción de inocencia, ganar asertividad y algún que otro nuevo amigo.
Y para empezar, voy a escribir un artículo para la revista de mi instituto en la que criticaré a los profesores flojos, vagos, que no explican y que encima se creen seres superiores. Esto jamás lo habría hecho yo hace unos meses.
Voy a dejar de ser la niña buena, obediente y pasiva, al menos un poquito. Voy a quitarle al blog ese color rosa pastel tan dulce y le pondré un campo abierto, lleno de color. Pues eso es lo que deseo ser yo este año.

(Todo esto gracias a la filosofía)