viernes, 30 de abril de 2010

Hipocresía

- Tú sabes que yo a ti te aprecio, Laura.
En mi cara, una sonrisa forzada. Dentro, una voz que responde "pues yo a ti no, yo te odio".

Si la sonrisa forzada no hubiese aparecido nunca, el "yo te aprecio" tampoco lo habría hecho. Y ahora podría decirle lo que pienso realmente, pero ya es tarde para cambiar. Ahora tengo miedo, porque a pesar de todo no quiero defraudarle.

¡Pero qué hipócrita soy!

Claro que si pudiera decir lo que pienso no lo sería.

Moraleja: la timidez, además de causarte la soledad, te convierte en hipócrita.

¡No sean tímidos!

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