jueves, 29 de abril de 2010

Vocaciones de temporada

En mi agenda pone algo así:

"MI DECISIÓN VOCACIONAL:


- Octubre:____

- Noviembre:_____

- etcétera:_____"



¿Qué significa eso?¿Que es normal que cada mes me guste una cosa diferente?

A pesar de que a mí misma me suene absurdo (por eso de que se elige una carrera y no doce) mi yo interno coincide con los autores de la agenda. Más paradojas de la vida. Y es que cambio de vocación cada temporada, como de zapatos:


Hace un año quise ser traductora. Lo decidí en París, enamorada de la erre francesa, en una plaza abarrotada en la que hablaron a la vez un guapísimo chico italiano, una inglesa y muchos franceses. No entendí nada, pero en ese preciso instante decidí que dedicaría mi vida a hablar como ellos. Luego informé oficialmente que estudiaría Traducción e Interpretación y que por eso me pasaba al bachillerato de Humanidades.

Llegó el verano, y me apunté a una academia de inglés (porque tenía que prepararme para ser traductora). Un día, cuando volvía de clase en autobús, me dio por pensar, no recuerdo por qué motivo, ¿y si estudiase periodismo? De repente lo vi todo claro. Ya me imaginaba escribiendo para un periódico, buscando noticias o haciendo entrevistas. Fui periodista en los 20 minutos del camino; cuando llegué enchufé el ordenador y me llevé un brusco golpe: "Pero Laura, hija mía, ¿cómo vas a estudiar tú periodismo, si te da vergüenza defender tus opiniones hasta en casa? ¡Y con lo difícil que está la cosa!"

Tras otro periodo de confusión, en Navidades me compré el libro "El mundo de Sofía", y tuve claro entonces que no podría dedicarme a otra cosa que no fuese la Filosofía. Como si no hubiese nada más en el mundo, me puse a buscar información, y cuanto más leía, más me apasionaba. A pesar de odiar a mi profesor de esta asignatura, ya lo había decidido. Sería profesora, una buena profesora.

Luego llegó el Proyecto Integrado de este curso, y con él, mi decisión vocacional de esta temporada. Se trataba de sacar adelante la revista de mi instituto. Recordando aquella tarde de autobús, me presenté como ilusionada (y única) candidata para redactora jefa. Y saqué el primer número, con dos artículos, maquetación y organización sobre mis espaldas. Casi todos me felicitaron, y algunos me preguntaron: "tú vas a estudiar periodismo, ¿no?"
Ahora aquí estoy, con mis zapatillas rosa de primavera, volviendo a querer ser periodista. Y también un poco filósofa, y traductora.

1 comentario:

  1. xDD El año pasado hubo un "proyecto de periódico" en mi instituto... Se quedó en eso... Nos pasamos todo el curso preparando un número que nunca salió... U.U

    Yo también pensé en hacer periodismo, y, ¿quién sabe? ¡Quizás algún día te vea por la tele presentando el telediario! O, ¡mejor!, como Letizia xD. Seguro que hay algún que otro infante tipo "Froilán Mil Nombres" que tenga nuestra edad xD.

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